Hace unos meses sentí envidia al descubrir el blog de un freelance que hacía correcciones de cómics. Sabía que algunos correctores ortotipográficos y de estilo se dedicaban a ello, pero no conocía ningún caso de primera mano. Y hará unas tres semanas, un “dibujante de tebeos” (como le gusta hacerse llamar), me solicitó una corrección de su obra. Lo he probado… ¡y no creo que pueda parar! Ya estoy pensando en los folletos publicitarios para el próximo Salón Internacional del Cómic de Barcelona, así como en las cartas a editoriales especializadas en este tipo de publicaciones.

Una curiosa coincidencia

En mi adolescencia consumía mucho cómic americano (Marvel y DC), y alternaba de tanto en tanto con el manga más comercial y algún que otro Mortadelo y Filemón. Posteriormente descubrí un tipo de cómic independiente y de gran calidad, a través de la revista CIMOC, donde uno podía encontrar desde narraciones ambientadas en panoramas postnucleares a historias intimistas, pasando por alguna que otra historieta erótica. Sin embargo, pronto abandoné el cómic para leer a Hesse, Huxley, Orwell y otras tantas personalidades de la literatura universal.

Lo más curioso es que cuando mi cliente contactó conmigo, enseguida reconocí su nombre. Nos seguíamos mutuamente en blogs que teníamos anteriormente y de los cuales nos deshicimos. Él, sin embargo, no me asociaba con aquel bloguero que escribía sobre filosofía hasta que le refresqué la memoria. Yo recordaba perfectamente la calidad de su trabajo.

Mezclando el trabajo con el placer

Mi cliente deseaba una corrección del texto antes de llamar a la puerta de alguna que otra editorial independiente. Sin embargo, acabó confesándome que tendría, con toda probabilidad, que optar por la autopublicación. Tras divisar algunas de sus viñetas, y recordando algunas muestras de trabajo de su anterior blog pensé: “Muy mal debe andar el sector si este chico no está trabajando para una gran editorial”.

Cuando me envió todos los documentos precisos para realizar el encargo descubrí una historia de ciencia-ficción con numerosos guiños a los grandes films y cómics  del género, sin perder un ápice de originalidad. Todo ello aderezado con algunos toques de humor castizo que, aunque suene paradójico, le añadían verosimilitud a la historia. El texto estaba bastante bien escrito, aunque era mejorable en cuanto al estilo, y en eso centré la labor de corrección.

El autor quedó muy contento con los cambios y yo estoy deseando repetir. ¿Quién dijo que es mejor no mezclar el trabajo con el placer? Y no me malinterpretéis, me gusta corregir el contenido web de empresas de marketing online y pymes, que es lo que he estado haciendo como corrector web. Pero un encargo de este tipo permite que uno rompa con la rutina y disfrute de una auténtica obra de arte mientras ejerce su trabajo.

A %d blogueros les gusta esto: