La autopublicación ha permitido a mucha gente llevar sus obras al público, pero publicar con una editorial sigue siendo uno de los objetivos más perseguidos por los autores. Carles Esquembre nos cuenta cómo pasó de autopublicar sus novelas gráficas a publicar con una gran editorial. Una entrevista con la que vamos a aprender muchas cosas.

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Los temas relacionados con el mundo editorial, la autopublicación, el crowdfunding, etc., siempre me han interesado. Y quizá ya iba siendo hora de retomar este tipo de temáticas, porque me consta que a algunos de mis lectores habituales también les interesan. He tenido el privilegio de participar en la corrección ortotipográfica de Lorca: un poeta en Nueva York, una fascinante novela gráfica que me ha cautivado desde la primera viñeta, y con la que he disfrutado mucho.

Conozco a Carles en 2013, cuando me contacta para solicitar mis servicios como corrector de unos textos para su primera novela gráfica autopublicada, The Body. Un cómic de ciencia ficción donde unos diminutos sanitarios son introducidos en el interior de un cuerpo humano enfermo, para curarlo. Cuando Carles me propuso la colaboración me encantó la idea, y en cuanto vi su trabajo quedé francamente asombrado.

Pero aquella no fue la primera vez que tuve noticias de este crack del dibujo. Carles y yo tenemos una amiga en común, Olga Falcó, que estudió filosofía conmigo en la Universidad de Murcia. Pasábamos largas horas enfrascados en conversaciones sobre nuestras inquietudes filosóficas y vitales. Aquellas charlas ocupan un lugar irreemplazable en mis recuerdos sobre el estimulante clima intelectual que viví en la Facultad de Filosofía de la UM. De su boca escuché por primera vez el nombre de Carles Esquembre, amigo y paisano suyo de Pinós. De hecho, Olga ha escrito la sinopsis  de Lorca: un poeta en Nueva York, la novela gráfica de la que vamos a hablar hoy. A continuación puedes leer la sinopsis, a modo de introducción a la obra, en la siguiente imagen:

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Panini se ha hecho cargo de la publicación de esta obra, y lo ha hecho con una edición de lujo, me atrevería a decir. En tapa dura, con un cuidado diseño, materiales extra… 160 páginas en las que puedes conocer a un Lora verídico. Un Lorca profundo y complejo… Un Lorca como nunca antes te lo han contado.

El de Carles es el testimonio de alguien que conoce las dos caras de la moneda en esta época de transformación del mundo editorial; ha autopublicado una obra y también ha fichado por una de las grandes editoriales del mundo del cómic y la novela gráfica. Estoy encantado de que haya accedido a la publicación de esta entrevista en mi blog sobre su obra, que ya ha sido reseñada en medios como La Vanguardia o ABC.

Si te gusta escribir o dibujar y tienes en mente publicar una obra, ¡este testimonio te resultará de gran ayuda!

Como pasar de autopublicar cómics o novelas gráficas a publicar con una gran editorial

Estas son las preguntas que le pasé a Carles, y las respuestas que él me devolvió. Hay mucho background detrás debido a los emails que hemos compartido durante la corrección de la obra, y posteriormente, pero creo que todo eso queda reflejado en la entrevista.

Espero que disfrutes de la experiencia de la que es, en mi opinión, una de las grandes promesas del cómic y la novela gráfica a nivel nacional.

Hola, Carles, ¿qué tal? Cuéntanos, cómo es la experiencia de la autopublicación de cómics. ¿Es tan complicado como parece llegar al público sin el apoyo de una editorial?

Me gustaría poder decir que mediante la autopublicación y la autofinanciación (no el crowdfunding, que hablaremos luego) era la única manera en la que podía ejercer un control total sobre mi trabajo, sin restricciones (si las hubiera) editoriales y sin ningún tipo de intermediarios; pero para ser honesto, recurrí a la autopublicación porque no encontraba ninguna editorial que quisiera publicar mis cómics.

Y para mí sí que es complicado, ya que, aunque es cierto que actualmente existen multitud de canales y medios para dar a conocer tu obra, no solamente tienes que ocuparte de tu trabajo como autor completo (guión, dibujo, color…), sino que además tienes que controlar prácticamente todos los aspectos relacionados con la edición profesional, desde la parte que corresponde al departamento gráfico, la maquetación, buscar imprenta para la fabricación del libro, la distribución, la venta y la promoción, etc., en definitiva, muchas partes del negocio que desconozco por completo.

Sé que hay mucha gente que se encuentra como pez en el agua en el ámbito comercial, vendiendo su producto, pero esto es algo para lo que soy nefasto, y que pude comprobar claramente el día que me puse una corbata por primera vez para un trabajo que consistía en conseguir contratos para gas nantural (por supuesto no conseguí ni un maldito euro).

También hay que decir que no llega al público de la misma manera un dibujante de cómic que está empezando su carrera (sea en autopublicación o mediante una editorial) que un autor consagrado con un público más o menos fiel que se mantiene informado de los futuros proyectos de sus dibujantes preferidos. Si ya resulta difícil llegar al público con el apoyo de una editorial cuando nadie te conoce, sin una editorial creo que es el doble de duro. Producir un cómic, además del trabajo creativo que conlleva, si es una autopublicación, supone una inversión de tiempo y dinero difícil de amortizar.

Me siento un poco identificado, porque es verdad que cuando lanzas un proyecto tienes que venderlo, y te conviertes en un comercial en algún sentido. Pero déjame profundizar un poco más en el tema de la autopublicación ¿Qué medios te han funcionado mejor para publicitar tus obras autopublicadas?

Internet, sin duda. Muchas horas delante de la pantalla redactando mails, “notas de prensa” para medios especializados y a veces simplemente avisando a amigos y conocidos. El contacto y la ayuda que te pueda prestar otros dibujantes y compañeros de profesión es muy importante también. En general, tengo que decir que absolutamente todas las personas con las que he contactado (ya sea amigos o gente que tiene sus blogs, web, revistas, etc.) han estado siempre dispuestos a ayudarme con la difusión y promoción. Y es increíble la cantidad de gente que hay que ama el medio y que publican y llevan sus blogs y webs con una regularidad impresionante, sin desfallecer y con un admirable compromiso y amor por el cómic, independientemente de las visitas o el feedback recibido.

Amazon y otras tiendas online, con todas sus luces y oscuridades, han servido a muchos autores para saltarse a los intermediarios y publicar por su cuenta y riesgo. ¿Es viable esto para la novela gráfica? ¿Existe alguna plataforma de autopublicación de cómics?

Actualmente existen muchas plataformas de autopublicación, especialmente en el tema del crowdfunding. No sé si tengo todavía una opinión formada al respecto. Me atrae muchísimo, pero me crea mucha confusión también y tengo muchos “sentimientos encontrados” al respecto.

Últimamente me llama mucho la atención la plataforma Spaceman Project. Están llevando a cabo unos proyectos preciosos y con un nivel de implicación altísimo. Yo nunca he llevado a cabo una campaña de micromecenazgo, pero sin duda, si alguna vez me lo planteo, acudiría a ellos si pudiera.

Por lo visto, se encargan de toda esa parte de la que hablábamos antes, en la primera pregunta, las tareas de lo que es la edición pura y dura. Por otra parte, las campañas fijan precios justos para que los autores del cómic puedan recibir el dinero correspondiente al tiempo y esfuerzo que invierten realizando el trabajo. Esto es muy importante, ya que parte del problema que tenemos con la industria editorial de cómic es precisamente que no puede pagar a un autor de cómic para que se dedique en exclusiva a hacer cómics, aunque me temo que eso es otro eterno debate.

Sí, el crowdfunding sonó mucho cuando empezó a aplicarse en el mundillo literario, y de la creación en general. Y desde luego, llegó para quedarse. Lo que me llama la atención de tu caso es el rápido salto cualitativo que has dado. ¿Cómo pasaste de la autopublicación a fichar por una reputada editorial dentro del mundo de la novela gráfica y el cómic?

En realidad nunca quise autopublicarme. Me parecía un follón terrible (y me lo sigue pareciendo) lo que ocurre es que mis proyectos anteriores no estaban lo suficientemente maduros como para ser abrazados por una editorial. He hecho mis fanzines (maquetando la imposición con fotocopiadoras, nada que ver con los fanzines que se hacen ahora, que algunos son mejores que los propios libros de algunas editoriales), como todo el mundo, supongo, y también autopublicaciones a muy pequeña escala. Pero lo que más ilusión me hacía era dar el salto a una editorial, preocuparme solamente de hacer mi trabajo lo mejor posible y dejar el resto a los profesionales.

Puede parecer una tontería, pero para alguien que está empezando y acostumbrado a tener que montártelo todo, desde el dibujo en el papel en blanco hasta el último retoque para hacer una impresión decente, estar en una editorial y que el departamento gráfico te vaya enviando propuestas de maquetación y diseño del libro es una sensación increíble, es como si vieras tu trabajo desde un punto de vista objetivo. Me sentía un poco como Homer Simpson cuando tiene a sus órdenes a los trabajadores de Hank Scorpio.

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En 2015, gracias a unos grandes amigos y compañeros de profesión, Juan Román Cano Santacruz, Mariano de la Torre, Santi Casas y Tomás Morón, me ofrecieron participar con una pequeña historieta en una antología sobre diferentes visiones del fin del mundo, llamada Visiones del Fin, que publicó la editorial Aleta. Joseba, el editor, me trató increíblemente bien, invitándome a salones del cómic, estancia y firmas.

Durante una de esas sesiones en el salón del cómic de Barcelona, llevé mi proyecto de Lorca a las entrevistas con editoriales y tuve muy buena recepción. Tras un pequeño limbo de unos meses hablando con posibles pretendientes, finalmente me decidí por Panini. Y no puedo estar más contento. Han hecho una edición que ni en mis mejores sueños hubiera imaginado, tener un libro así de bonito con mi trabajo impreso.

He tenido la suerte de meterme dentro de tu novela, y lo que más me llama la atención es la forma tan verosímil en que construyes ese mundo lorquiano. Porque para que lo sepan los lectores, la narración está apoyada en documentos, e incluso en los momentos más “visionarios”, permanece fiel en todo momento al Lorca histórico, a la época, al ambiente neoyorkino… ¿Cuánto tiempo le has dedicado a este proyecto y cómo lo preparaste?

Muchas gracias por tus palabras hacia mi Lorca. Ha sido algo más de un año de trabajo. La idea la tenía desde hacía más tiempo. De hecho, en una de esas autopublicaciones de las que hablábamos antes ya había unas muestras sobre el proyecto. Un par de páginas de muestra y diseños de personajes. Pero aquello estaba muy verde en todos los sentidos. Solo sabía que quería hacerlo, pero tenía que prepararme mucho.

Salí de eso que está tan de moda ahora, la famosa “zona de confort” y me puse a estudiar diferentes aspectos técnicos para la realización de una novela gráfica de esas características. Lo primero de todo era recopilar una buena bibliografía sobre el tema. No solo la obra de Lorca y epistolario completo y anotado de Maurer y Anderson sobre Lorca en Nueva York, sino todo un universo de información relacionada con la vida de Lorca y con Nueva York en los años veinte. Obviamente, han servido de referencia los trabajos de Ian Gibson, Miguel García Posada, Julio Camba, Luis García Montero, que por cierto desmonta la creencia de la figura de un Lorca “inculto” tocado por una especie de gracia divina. Su último libro, Un lector llamado Federico, se publicó cuando yo ya había terminado mi cómic, pero es genial para conocer las influencias y las lecturas del joven Lorca.

Viñeta de Lorca: un poeta en Nueva York. Novela Gráfica de Carles EsquembreSiempre digo que este cómic está más “escrito” que “dibujado”. Lorca ya tenía presencia en los cómics gracias a Carlos Hernández y a El Torres con La huella de Lorca (Norma editorial) y La araña del olvido (Astiberri) de Enrique Bonet, así que obviamente eran una referencia para mí. Es imposible pretender inventarse diálogos propios en boca de alguien como Federico García Lorca, hubiese sido absurdo y ridículo. El Lorca que he dibujado es una amalgama de mis propios pensamientos mezclados con las cartas y expresiones conocidas y acontecimientos de la vida del poeta granadino, tanto del año que pasó en Nueva York como de momentos de su vida anterior al año 1929.

Después de toda esa lectura de bibliografía, me puse a escribir casi sin pensar en cómic, simplemente llenando libretas y dividiendo la información que me había resultado más interesante incluir en el cómic. Entonces, de toda esa cantidad de texto eliminaba la información que consideraba más superflua (o que simplemente releía días después y pensaba “¿cómo he podido escribir semejante basura?”) para las páginas del cómic y empezaba a recortar y pensar en lenguaje secuencial y en viñetas, mediante bocetos muy sencillos y esquemáticos, (al principio en lápiz y papel, y después directamente sobre la pantalla, en digital) a los que añadía los bocadillos de texto (a veces recortando todavía más texto) y así podía ir montando toda la historia.

Respecto al dibujo, quería hacerlo más sencillo, como en las primeras páginas, blanco y negro y un gris. Pero a medida que avanzaba iba añadiendo más grises, degradados, texturas y fondos más trabajados. A pesar de que he intentado que todo quede más o menos homogéneo en el apartado gráfico, sí que es cierto que hay cierta evolución dentro del propio cómic. Aguantar ese nivel de detalle durante 160 páginas es muy difícil, por lo que creo que las páginas de este cómic no pueden entenderse fuera de contexto, es decir, creo que hay que valorarlo en conjunto.

Es muy revelador el relato que haces sobre la “construcción” de tu novela. El proceso creativo es una construcción (con episodios de “desconstrucción”, incluso). En tu novela hay, además, una metáfora visual de esa construcción (ahí lo dejo…). Háblanos, Carles, sobre tu novela gráfica. ¿Qué va a encontrar el lector en “Lorca: un poeta en Nueva York?”

Nos encontramos con el Lorca que viaja a la gran manzana para estudiar inglés en la universidad de Columbia y para realizar una serie de conferencias. Está en mitad de una fuerte depresión debido a la ruptura sentimental con el escultor Emilio Aladrén, el exilio del Romancero Gitano y el rechazo de sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel, que consideraban que Lorca ya era un personaje caduco y “putrefacto”. A su delicada situación sentimental hay que añadir la llegada a una ciudad que está viviendo los tiempos más convulsos de final de los felices años veinte. Los problemas que empiezan a derivarse de una grave crisis financiera de fatales consecuencias, el capitalismo, la mecanización de la sociedad moderna y el racismo impactan profundamente al poeta, que se sumerge en un mundo de sensaciones terribles y violentas.

El carácter y el tono general del cómic oscila entre las escenas costumbristas, el día a día cotidiano en la gran manzana y el “surrealismo” (aunque Lorca se refiere al término “escritura espiritualista”) y las imágenes oníricas representativas del universo lorquiano. Los “lorquistas” encontrarán guiños y referencias más o menos evidentes hacia la obra y vida de Lorca, y los que apenas sepan nada del poeta y se acerquen a la obra por ser asiduos lectores de cómic podrán disfrutar de elementos característicos del cómic de género, mediante la ciudad de Nueva York con todos sus escenarios, protagonista como un personaje más.

Creo que describes perfectamente algo que creo que es característico de tu obra, y es que tiene una atmósfera propia. Y por último, ¿andas metido en algún nuevo proyecto? ¡Cuéntanos!

Siempre estoy metido en nuevas o viejas ideas para llevar a cabo. Compagino los proyectos de cómic más “largos” con otros trabajos relacionados con la ilustración y con mi trabajo como músico en diferentes grupos.

Ya estoy preparando mi próximo cómic, y espero tener la suerte de poder venderlo a alguna editorial a lo largo de este año. Está todavía muy verde, pero estoy en ese proceso de documentación y lectura que me gusta casi tanto o más que el propio dibujo. Cruzo los dedos y espero poder publicarlo, de nuevo con un respaldo editorial. Si veo que no hay manera, tal vez recurra de nuevo a la autopublicación, pues es un trabajo con el que estoy obsesionado desde hace tiempo y quiero que vea luz de la manera que sea posible. Como diría el emperador Palpatine: “mi determinación no ha sido jamás tan enérgica.”

 

Y hasta aquí la entrevista que le hice a Carles. Espero que te haya parecido interesante, y si estás interesado en publicar tu novela gráfica o cualquier otro tipo de obra narrativa, ojalá te haya servido de inspiración esta entrevista.

Nos vemos pronto con otro post de copywriting, marketing de contenidos, o como en este caso, con temas de edición, autopublicación, etc. ¡Gracias por leer hasta aquí! 🙂

 

¡Me interesa este libro!

 

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