Documentación y bibliografia

Imagen de jorgemejia, bajo licencia de Atribución 2.0 genérica

Encontrar las fuentes de documentación adecuadas para escribir un artículo no es tan sencillo para quienes empiezan su andadura en el mundo de la redacción freelance o el blogging‘. Esta entrada sirve tanto para copywriters, creadores de contenido, redactores web, escritores amateur o simplemente, para todo aquel que haya decidido escribir en un blog.

Como empieza a ser habitual en Redactor & Corrector, este es uno de esos posts en los que me dirijo especialmente a personas que se inician en el mundo de la escritura o que empiezan a introducirse en el mundo del marketing de contenidos, pero muy especialmente, para redactores freelance que hacen sus primeros pinillos. Es nuestro deber dignificar la profesión, y para ello es fundamental ofrecer un servicio de calidad y lograr que se valore en un mercado laboral que en mi opinión está bastante degradado.

Los tipos de fuentes de documentación

Los dos tipos principales de fuentes de documentación son los mismos para periodistas, investigadores, escritores… y por extensión, también deberían serlo para bloggers y redactores:

  1. Fuentes primarias: son las que nos proporcionan información original de primera mano. Pueden ser libros, publicaciones científicas, documentos, testimonios, declaraciones autobiográficas, etc. Los periodistas tienen la lección más que aprendida: siempre y cuando sea posible, hay que acudir a las fuentes primarias.
  2. Fuentes secundarias: cuando no es posible acudir a las fuentes originales, pueden utilizarse fuentes secundarias o de segunda mano, como diccionarios, enciclopedias, manuales didácticos, reseñas, recopilaciones de documentos, notas de prensa, etc. Incluso la traducción de una obra se considera una fuente secundaria, puesto que no existen garantías de que el traductor haya sido fiel al documento original.

Otro aspecto importante, sobre todo para los artículos de investigación, es introducir las referencias de las fuentes consultadas mediante citas, llamadas a pie de página o bibliografías. Para predicar con el ejemplo, la fuente que he consultado para documentar este apartado del artículo es:

Martínez De Sousa, José, Manual de estilo de la lengua española, Ediciones Trea, S. L., 2012, pp. 67-68.

En el mundo del copywriter y el redactor de contenidos publicitarios, las citas suelen omitirse. El objetivo de un texto orientado al marketing es lograr una lectura fluida que no sea entorpecida por elementos que rompen el ritmo al lector. En lugar de la clásica cita o nota al pie, con el uso de Internet se ha popularizado la lógica hipertextual del enlace dentro del texto. De hecho, esta práctica es cada vez más habitual también en la prensa digital.

Consejos para encontrar fuentes de documentación útiles

Si tuviéramos que listar todas las posibles fuentes de documentación sobrepasaríamos todos los límites de extensión razonables para un post como este. En lugar de ello, permitidme unos rápidos cosejos.

  • Que los blogs no sean tu única fuente de documentación: para algunos temas es posible que consultar un par de blogs sea suficiente, pero acostúmbrate a contrastar la información más dudosa en fuentes más fiables. Todo el mundo puede escribir en un blog independientemente de sus conocimientos respecto a un tema. Debes evitar a toda costa documentarte con refritos.
  • Fíjate en la fecha de publicación: esto es especialmente importante cundo escribes sobre temas de actualidad, marketing online, tecnología, técnicas SEO o ámbitos similares donde los cambios se suceden a gran velocidad, y un post del año pasado es algo obsoleto. Los contenidos en Internet tardan un tiempo en posicionarse en buscadores, y es habitual que las búsquedas de hoy ofrezcan resultados de 2010 o incluso anteriores. Ten en cuenta que para que algo se considere una noticia en sentido estricto, no deben pasar más de 72 horas desde que aconteció lo que se relata. Y si esto no te parece demasiado relevante, cuéntaselo a Toni Cantó, con su incidente respecto a la ‘noticia’ de la muerte de Albert Hoffman.
  • Prueba en varios buscadores o utiliza buscadores especializados: parece una obviedad, y todo el mundo sabe que los distintos buscadores ofrecen resultados diferentes. Sin embargo, pocos incorporan estos conocimientos de forma sistemática en la labor de documentación. Yo suelo tener  n mínimo de tres buscadores distintos abiertos mientras realizo la labor de documentación. Si el tema es muy técnico o requiere conocimientos muy especializados, existen portales como Dialnet, dedicado a publicaciones científicas, con un eficaz buscador que facilita mucho el trabajo de documentación.
  • ¿No encuentras lo que buscas…? Consulta al experto: Contactar a las fuentes de información como suelen hacer los periodistas, las fuentes primarias de las que hablábamos, es la mejor forma de conseguir datos relevantes. En muchos casos no hace falta asediar con e-mails a ninguna celebrity. Basta con entrar en foros especializados y lanzar la pregunta clave. En LinkedIn existen gran número de grupos donde se puede charlar con expertos y profesionales en muchas materias.
  • Experimenta y descubre nuevas formas de acceder a la información: La información está ahí, y cuando todo lo demás falla, solo hay que idear nuevas formas de acceder a ella. Hace poco tenía que documentarme sobre un tema muy específico de economía. No encontraba documentación válida por los cauces normales, y de pronto recordé que tenía un perfil en patatabrava.com de cuando estudiaba en la Universidad. Patatabrava es una red social donde los estudiantes de toda España cuelgan sus apuntes para compartirlos con otros universitarios. Introduce mi login después de varios años, busqué los apuntes adecuados y tras un rato, ¡zas! Allí estaba lo que andaba buscando. Es una fuente poco fiable, porque depende de la pericia y el entendimiento de quien toma las notas en clase, pero si los datos son correctos y hay forma de verificarlos, tienes acceso a información muy especializada, exclusiva y de gran valor. Que conste que no estoy animando a nadie a hacerse perfiles falsos en esta red social para obtener información, ¿eh? (guiño).
  • Las bibliotecas existen: es cierto que el hipertexto ha ganado terreno a la era de Gutenberg, pero las bibliotecas siguen existiendo, y están repletas de libros y revistas, información de gran valor para toda labor de documentación.

El desarrollo de Internet y la blogosfera ha logrado una auténtica democratización de la cultura. La información ya no es patrimonio exclusivo de una élite intelectual que administra el conocimiento a su parecer. Ahora la información está al alcance de todos, y la construimos entre todos. Es un gran poder, y ya conocéis de sobra la relación existente entre el poder y la responsabilidad. Velar por la información rigurosa y de calidad es un asunto que nos concierte a todos nosotros.

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