Algunos métodos del SEO han estado alterando el lenguaje durante algún tiempo. Podría parecer algo irrelevante, pero todo lo que afecta al lenguaje acaba influyendo en el pensamiento. Descubre algunas de las anomalías que el SEO ha producido en los textos de Internet.

keywords-en-el-seoEl SEO (Search Engine Optimitzation) abarca muchos aspectos, y la cantidad de técnicas que existen se centran en campos muy distintos. Algunas de ellas, como aumentar la velocidad de carga de una página web, no plantean ningún dilema ético. Otras, relacionadas con el uso del lenguaje, como las que veremos, son más criticables.

Desde 2011 Google ha buscado la forma de acabar con las técnicas para posicionar páginas web de mala calidad. Primero fueron Panda y Penguin, dos actualizaciones de Caffeine, el algoritmo de búsqueda vigente hasta hace muy poco. Ahora, con Hummingbird, Google estaría mucho más cerca de conseguir su objetivo: favorecer las websites los contenidos informativos y de calidad.

6 prácticas del SEO y sus efectos negativos sobre la comunicación

El uso de keywords o palabras clave es una forma de influir conscientemente en el curso normal de la comunicación escrita. Durante mucho tiempo, lo más importante era colocar determinadas palabras en el texto de una web o un blog. Dichas palabras coincidían con las búsquedas más frecuentes de los usuarios de Internet, y debían estar relacionadas con las necesidades que prevalecían en uno u otro nicho de mercado al que se quería acceder. Este método funcionó durante unos años. Todos estos datos se podían (y se pueden) conocer gracias a herramientas de análisis del volumen de consultas como la que proporciona Google Adwords.

Pero el abuso de estas prácticas incidió sobre la calidad de la información accesible en la Red. Las condiciones de trabajo de los redactores también se vio seriamente afectada. Observad algunos ejemplos de mala praxis comunicativa fomentada por la fiebre del SEO:

1. Contenidos irrelevantes

Internet se llenó de artículos vacíos de contenido, donde no se decía nada en realidad. Todo era una excusa para introducir esta o aquella palabra clave.

2. Pobreza léxica

Que una palabra alcanzara un porcentaje de repeticiones de entre el 2 y el 5% del texto, como era costumbre, desplazaba otras buenas prácticas, relacionadas con el estilo, como el uso de sinónimos. Un léxico empobrecido se extendía por todos los recovecos del hipertexto. Los textos eran rutinarias retahílas de vocablos que se repetían hasta la saciedad. ¡Y todo esto en plena consolidación de Internet como principal fuente de información para muchas personas!

3. Lógica circular

Era muy habitual toparse con todo tipo de redundancias y tautologías, discursos circulares que no llevaban a ningún sitio. Como por ejemplo:

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4. Errores de concordancia gramatical

Hasta que Google empezó a tomarse en serio la necesidad de perseguir los textos de mala calidad, las palabras clave eran más efectivas si se colocaban tal cual, sin respetar las normas de concordancia. Uno solía darse de bruces con aberraciones como esta:

Si tienes una 'tiendas' online, ¡no lo dudes! 'Comprar' plantillas profesionales que ofrecemos.

Las comillas del ejemplo marcan las irregularidades. El plural de tiendas online podía tener más del doble de búsquedas que el singular, y utilizar la forma exacta del verbo en infinitivo, en la expresión comprar plantillas profesionales, podría atraer más visitantes que conjugar el verbo en imperativo compra.

Es cierto que este nivel de despropósito era más propio de redactores con poca formación y recursos. Los buenos escritores encontraban las fórmulas más imaginativas para introducir las palabras con más búsquedas sin cometer errores de concordancia. Pero encontrarse con ejemplos como este era el pan nuestro de cada día.

5. Faltas de ortografía

Muchos redactores SEO introducían errores ortográficos adrede. Ya lo comenté en algún que otro artículo: el caso más grave con el que me he encontrado fue el de un cliente que pedía un artículo con la palabra clave ‘buelos varatos’. Aunque pueda parecer absurdo ofrecer al público un texto con errores garrafales como estos, dentro de la lógica del black hat SEO tenía su sentido: con ello el cliente pretendía captar a los usuarios que no supiesen escribir correctamente, en un país con un alto índice de analfabetismo, librándose de los competidores que se preocupaban por cuidar la ortografía. Además, las keywords no se tildaban aunque las normas de acentuación lo exigieran, porque se suponía que los motores de búsqueda las leían mejor.

6. Intrusismo laboral

Si lo más importante era saber cómo introducir unas palabritas aquí y allá, escribir bien era lo de menos. Así lo percibían este tipo de ‘redactores’ SEO y un gran número de clientes. Máxime cuando el intruso ofrecía un precio que ningún profesional de la comunicación estaría dispuesto a aceptar.

Por suerte, estos abominables métodos empezaron a cambiar con la introducción por parte de Google de las actualizaciones de su algoritmo a partir de 2011. Pero hace unos tres meses todavía leí a un ‘experto’ en SEO que recomendaba una densidad del 5% del texto por cada palabra clave (algo que hoy resulta contraproducente en casi todos los casos). Algunos redactores y SEO’s aprendieron rápido y empezaron a crear contenido web de calidad. Otros, demasiado anclados a las viejas prácticas, continuaron erosionando el lenguaje y aplicando una política SEO poco inteligente con respecto a las medidas de Google.

Con Hummingbird la calidad obtiene una mayor recompensa y los redactores web podemos centrarnos en lo esencial de nuestra profesión: escribir, ¡y hacerlo bien!

¿Significa esto que ya no es útil o necesaria la optimización SEO para contenidos en texto?

No. El uso de determinadas palabras clave y expresiones (en especial las afamadas keywords long tail), y su colocación estratégica, sigue siendo recomendable desde el punto de vista del posicionamiento web. Sin embargo, ahora optimizar los posts de un blog, o las descripciones de los productos o servicios de una web corporativa, no implica descuidar gravemente el aspecto comunicativo ni ultrajar las normas de la correcta escritura.

La única forma efectiva de posicionar una página web es publicar mucho contenido y aportar con ello algo de valor. Esa es, en mi opinión, la aportación más importante de Google al marketing 3.0.

Imagen original de Stuart Milles, en Freedigitalphotos.

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