Un redactor freelance profesional es capaz de escribir cualquier tipo de texto para un gran abanico de clientes a partir de unas instrucciones muy básicas. Pero si el redactor implica al cliente en la generación de contenidos, ¡ambos pueden salir muy beneficiados!

Colaboración entre el redactor freelance y su cliente en la creación de contenidosEste post va dirigido a redactores freelance o personas que están pensando en dedicarse a esta profesión. En primer lugar, si sois nuevos en este campo, deberíais saber que la relación entre los redactores freelance y los clientes es un tanto peculiar en España. Y dicho esto hay que aclarar inmediatamente que estoy haciendo una generalización. No todos los clientes son iguales. Pero en muchos casos, los consumidores de servicios de marketing de contenidos poseen un escaso conocimiento sobre lo que hace un redactor, y la naturaleza de sus servicios. Esto genera tensiones. Nada que ver con el mundo anglosajón, donde los copywriters y los redactores freelance viven mucho mejor y gozan de mayor reputación que sus homólogos españoles. Aquí, la importancia del marketing de contenidos, y la necesidad de contar con una política de comunicación llevada a cabo por profesionales, todavía no se ha alcanzado a comprender.

El cliente escribe; el redactor ‘comunica’

Cuando alguien se plantea el tipo de servicio que ofrecemos los redactores suele figurarse una única forma de trabajar: el cliente encarga un texto con unas sencillas pautas y el profesional hace su trabajo de forma independiente. Es verdad que los redactores hacemos eso, pero también solemos reescribir artículos ya creados, revisarlos, corregirlos, añadirles un enfoque comercial, optimizarlos para los buscadores, etc. Sin embargo, muchos clientes potenciales interesados en contratar nuestros servicios no los contemplan cuando buscan satisfacer sus necesidades en lo que concierne a los contenidos.

Al convertir al cliente en un colaborador que participa de forma activa en la creación de contenidos, el redactor freelance pasa de ser el tipo que te escribe un artículo por encargo y a medida, al fulano (sin connotaciones negativas) que corrige y perfecciona los textos que suscribe el interesado. Este tipo de servicios, por sentido común, deben ser presupuestados de otro modo, porque el redactor recibe la materia prima sobre la que tiene que trabajar, en lugar de hacerlo todo él. El servicio debe ser, lógicamente, más barato. Puedes ver un ejemplo de la diferencia de precios entre ambos tipos de servicios en mi página web.

Esta forma de trabajar nos permite a los redactores ofrecer un servicio muy atractivo a un gran número de clientes que por diversas razones no accederían a otras formas de contratar contenidos. Algunos ejemplos de clientes de este tipo son:

  • El inconformista: ha probado ya con varios redactores y ninguno le convence. Contacta contigo pero se muestra muy reacio desde el principio. Puede que te solicite varias pruebas de trabajos (un consejo: no escribas adrede para él sin cobrar). No cree que puedas satisfacer sus necesidades, y si lo haces, no dejará de poner pegas. Si le propones que escriba él mismo los contenidos y tú se los perfeccionas, se lo pensará, porque en el fondo cree que él lo podría hacer mejor que nadie. ¡Quizá incluso acepte!
  • El místico: no se preocupa por explicarte lo que necesita y espera que leas su mente. Si no lo consigues (algo más que probable) se molestará y pondrá en duda tus aptitudes profesionales. Quizá le solicites una explicación más detallada, pero el místico nunca te la dará. Ofrécele la posibilidad de llevar las riendas de sus propios contenidos mientras tú te dedicas a optimizar sus textos. Si acepta será a regañadientes, pero cabe la posibilidad de que lo haga. A menudo, la figura del místico y la del inconformista coinciden en la misma persona. Si esto sucede, eres muy afortunado ;-). Ahora en serio, aprenderás mucho.
  • El regateador: es un cliente que nunca está dispuesto a pagar las tarifas de un redactor freelance. Siempre tratará de buscar alguna oferta por cantidad de artículos demandados u otras prestaciones similares. Puede que te informe sobre las tarifas de otros redactores más baratos para convencerte de que te estás excediendo en el precio. Suele confundir la figura del bloguero aficionado con la del redactor profesional, y no es consciente de que no hacemos nuestra labor por hobby, sino que es un trabajo como cualquier otro, donde el tiempo empleado vale dinero. Si le ofreces que escriba él mismo los contenidos y tú se los optimizas con una tarifa más económica, podría aceptar.
  • El creativo: está interesado en el proceso de creación y le gustaría aprender tu trabajo y aplicarlo a su negocio. Quizá haya tenido una buena relación con la escritura en el pasado, pero se haya visto obligado a dedicarse a otras cuestiones. Sabe que necesita los servicios de un redactor experto en marketing de contenidos, pero no se decide porque en realidad le gustaría ocuparse él mismo de las funciones comunicativas de la empresa. Está pidiendo a gritos trabajar codo a codo contigo. Este tipo de cliente es muy agradecido, y aunque confía en su creatividad potencial, no tendrás problemas con él por cuestiones de ego. Sabe que puede aprender mucho de ti y está deseando hacerlo.
  • El autosuficiente: cualquier autónomo, fundador o socio de una pyme con poco presupuesto para invertir en marketing de contenidos. Está acostumbrado a hacerlo todo por sí mismo. Sin embargo, y a diferencia de muchos otros, ha entendido la necesidad de contratar a un redactor freelance para lograr visibilidad en Internet. Probablemente no puede permitirse tus tarifas por servicios de generación de artículos, contenido web, boletines informativos, etc. Pero podría estar dispuesto a contar contigo para darle un toque profesional a sus textos.

Este es el listado de tipos de cliente a los que podría interesarles un servicio centrado en optimizar sus propios textos (seguro que se me escapa alguno). Podrías ofrecerle a cualquiera de ellos este servicio a modo de ‘contraoferta’ si no lográis alcanzar un acuerdo respecto a otros servicios.

Si te divierte esto de la taxonomía de clientes puedes consultar este post de Roger García. Si deseas conocer otros beneficios de ganarte a tus clientes como colaboradores, sigue leyendo.

Ventajas adicionales al comprometer al cliente con el servicio

Además de ofrecer una alternativa a usuarios difíciles o poco dispuestos a contratar servicios de creación de contenidos, existen otras razones para entusiasmarse con las colaboraciones entre clientes y redactores

  1. Buena relación entre la rentabilidad y el tiempo empleado: uno de los servicios más populares y demandados de un redactor web es la creación de artículos para blogs. Los redactors solemos calcular el precio  de una hora de trabajo. Sin embargo, 60 minutos es el tiempo mínimo necesario para crear un post con garantías de calidad (quien diga lo contrario, miente). Habitualmente nos vemos obligados a invertir más tiempo, documentándonos, buscando las imágenes adecuadas, etc. Con un servicio de optimización de posts creados por el cliente podemos extraer un mayor rendimiento económico con una inversión mínima de tiempo. En otras palabras, aunque el presupuesto sea menor, la rentabilidad por tiempo invertido puede ser notablemente mayor.
  2. Posibilidad de establecer colaboraciones a largo plazo: el servicio es más barato y el resultado es bueno (si el redactor es realmente un profesional). Se dan todas las condiciones para consolidar una relación laboral a largo plazo y conseguir clientes fijos, algo que no está nada mal teniendo en cuenta los constantes altibajos en las financias de los freelancers.
  3. La formación se agradece, ¡y se recomienda!: aunque puedes hacerte con una cartera de clientes recurrentes, el destinatario de tus servicios aprenderá con el tiempo las claves de tu trabajo. De hecho, el aspecto de la formación está implícito. Puede que con el tiempo tu cliente se sienta capacitado para desempeñar tu trabajo (al menos en su sector). Pero esto no es un problema. Lo más probable es que te recomiende a sus contactos, con los que podrías acabar colaborando en condiciones similares.

En la actualidad tengo la suerte de trabajar con empresas que se corresponden con los dos últimos tipos de clientes citados arriba (creativos y autosuficientes), y la verdad es que estoy muy satisfecho con la relación de simbiosis que hemos establecido. Ellos crean sus propios textos, yo le proporciono estructura a sus ideas, le doy un enfoque comercial cuando corresponde, los optimizo para los buscadores y desarrollo la vertiente emocional y persuasiva del mensaje.

 

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