¿Cuál es la razón de que los redactores web freelance hayamos establecido tarifas tan baratas? Descubre los factores que han contribuido a la guerra de precios en el sector de los creadores de contenidos.

Tarifas y precios de los redactores freelanceDesde que soy redactor, he visto cosas increíbles: colegas de profesión vendiendo su tiempo y talento por apenas nada; escritores realmente buenos que se han visto obligados a abandonar su labor porque ya no les salía rentable; individuos que se hacen llamar redactores vendiendo textos con faltas de ortografía y un estilo pésimo, cobrando un precio ridículo, a quienes, sin embargo, no les faltaban clientes. ¿A qué se debe esta locura desatada en torno al marketing de contenidos?

Yo también sufrí la precariedad del sector cuando empezaba en esta profesión. Ahora, casi tres años después, me niego a escribir una sola palabra para terceros si no voy a obtener a cambio una retribución económica razonable. No es una decisión fácil, y supone que le rechacen a uno muchos presupuestos. Pero en lo que se refiere a los clientes, prefiero calidad que cantidad. Alguien que no valora tu trabajo, no es un cliente deseable.

En otros posts he profundizado en los factores psicológicos que llevan a algunos redactores a bajar los precios por debajo del umbral de la dignidad. También he hablado en otras ocasiones sobre la imposibilidad de competir con este perfil de low cost freelancers. Hoy quiero centrarme en otro tipo de factores. Características propias de Internet, y de algunos modelos de negocio que proliferan por la Red y contribuyen a la precariedad de los profesionales que vivimos de la palabra escrita.

Algunos factores responsables de bajo coste de los servicios de redacción de contenidos

Los redactores freelance estamos atrapados entre dos procesos antagónicos en pugna: por un lado, Google valora cada vez más los contenidos de calidad, y como consecuencia, nuestra labor debería revalorizarse; por otro, determinadas características endémicas, propias de algunos modelos de negocio que proliferan por Internet, nos perjudica seriamente.

Pero ¿cuáles son esas características que impiden alcanzar un precio de mercado que nos permita ganarlos la vida dignamente a los redactores freelance?

  • Modelos de publicidad basados en PPC y CPM: las páginas web, blogs o portales que utilizan como principal fuente de ingresos las campañas de anuncios de Pay Per Click (PPC) o Cost Per Mille (CPM) necesitan obtener decenas de miles de visitas diarias para lograr unos ingresos mínimos aceptables. En el primer caso, se obtienen ganancias por cada click que el usuario haga sobre el anuncio. En el segundo, se percibe una pequeña cantidad de dinero basado en la estimación del coste por cada mil impresiones. Este tipo de sitios son los más intersados en conseguir contenidos gratuitos, o a precios de risa. Estos modelos publicitarios son los responsables, por ejemplo, de que la prensa digital evite contratar a periodistas profesionales, y se sirva de becarios e intrusos laborales para satisfacer su demanda de noticias y artículos. Especialmente llamativos son los nuevos formatos a caballo entre el periodismo y el blogging, como el Huffington Post o MSN Noticias.
  • Blogs que basan su política de contenidos en colaboraciones gratuitas: es el famoso guest blogging. Las bitácoras que utilizan este sistema se alimentan de guest posts, intervenciones voluntarias de personas que acceden a escribir para ellos, sin retribución. A menudo, lo único que el guest blogger recibe a cambio es adquirir visibilidad o la posibilidad de introducir un enlace que mejore su SEO. En un selecto grupo de blogs, merece la pena colaborar de forma puntual (nunca asiduamente); en la gran mayoría de casos, no sirve para nada. Quienes obtienen textos gratuitos, nunca pagarán por ellos, y el ejemplo, ha cundido.
  • Técnicas SEO basadas en blogs satélite y construcción de enlaces: algunas estrategias de link building como las ruedas de blogs o las pirámides de enlaces tienen como finalidad posicionar una página web a base de links externos. Buena parte de esos enlaces se conseguirán creando blogs exprofeso. Cada una de estas bitácoras necesitará contenidos para que los enlaces transmitan autoridad a la página que se quiere posicionar. El problema es que, dado que estas estrategias requieren generar muchos contenidos, a menudo los SEO buscan conseguir los textos de la forma más barata posible. Buscarán redactores low cost. Algunos, incluso, utilizarán software automático. Todas estas prácticas van consolidando la idea de que los contenidos son baratos per se.
  • Espineado de contenidos: es a lo que me refería en el punto anterior, cuando mencioné el software automático. Hacer spin, o espinear textos es producir diversas variaciones semánticas a partir de una única fuente de contenidos usando determinados programas. Hasta el 2011, esta técnica era usada por granjas de contenidos que producían ingentes cantidades de textos plagiados y procesados mediante programas de espineado, con el único fin de producir cientos de miles o incluso millones de impresiones publicitarias con el menor esfuerzo posible de edición. Desde la aparición de Google Panda, el espineado se ha visto drásticamente reducido, puesto que estas técnicas son identificadas y penalizadas con relativa facilidad. El espineado se utiliza mucho, como decía, en determinadas prácticas de link building que son consideradas como black hat. Con la construcción piramidal de enlaces, importa poco que Panda penalice el espineado de contenidos, porque al establecer distintos niveles de links de distinta calidad, la página web a posicionar suele permanecer a resguardo de posibles represalias de Google. Conozco el caso de un generador de contenidos que vende paquetes de artículos muy baratos, utilizando este tipo de técnicas. Con ello, daña a la profesión, y aquellos que requieren sus servicios por otros motivos que el link building también pueden salir perjudicados a largo plazo. Si quieres probar uno de estos programas de espineado, por curiosidad, haz click aquí.
  • Economía digital globalizada: este es uno de los motivos principales de que, en países como España, los redactores nos veamos obligados a ajustar los precios. Las tarifas en dólares que establecen los redactores en algunos países de Hispanoamérica no permiten ganarse la vida a un redactor español. Pero en el contexto de la economía digital y la globalización, algunas empresas prefieren contratar servicios de generación de contenidos al otro lado del charco para obtener textos a muy bajo precio. Por si fuera poco, hablando con algunos compañeros de profesión de otros países de habla hispana, sus tarifas tampoco son suficientes para vivir dignamente en sus respectivos contextos económicos.

Todos estos factores contribuyen directa o indirectamente a la proliferación de ofertas de empleo abusivas, donde el pago por artículo es meramente simbólico.

Ninguno de los casos anteriores debería afectar al papel que un redactor freelance puede jugar en el marketing de contenidos y la comunicación en el ámbito empresarial. Cuando la imagen de marca depende, en parte, de la calidad de la información vertida en los distintos canales y medios sociales de una compañía, conseguir contenidos low cost no debería ser una prioridad. En otras palabras, a una empresa que busque un redactor freelance para escribir en su blog corporativo, le importa un bledo lo rentables que sean las campañas PPC o CPM, lo baratos que encuentren algunos los contenidos para hacer link building en plan black hat, o la cantidad de blogueros aficionados que estarían dispuestos a hacer guest blogging a costa de su marca. Pero la experiencia nos demuestra que, contra toda lógica, muchos negocios en España delegan su política de comunicación en servicios de bajo coste y poca profesionalidad. ¿Cómo es posible?

Si quieres que te respeten, valora tu propio trabajo

No creo que exista una respuesta única. Solo puedo decir, tratando de meterme en la piel de, por ejemplo, un socio fundador de una pyme que busca un redactor freelance, que si tratara de averiguar el valor de este tipo de servicios en portales como trabajofreelance, me formaría la idea equivocada de que vale menos que un paquete de imperdibles en un bazar chino, y que eso es lo normal. Con toda probabilidad, acabaría publicando un anuncio, solicitando artículos o contenidos web por, digamos, 1,50 euros/texto.

¿Eres redactor o estás interesado en ganarte la vida escribiendo? Valora tu trabajo. Y si ya lo haces, ¡enhorabuena!

 

Imagen: Stuart Miles, en FreeDigitalPhotos

 

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