Decidir si necesitas un redactor especializado para escribir sobre un tema específico, o si cualquier profesional puede cumplir con el encargo no siempre es fácil. Hoy aprenderemos a formular las preguntas adecuadas para elegir el mejor perfil de redactor

 Redactores especializados o expertos en un tema VS redactores generalistasUno de mis primeros encargos como redactor fue el de escribir los contenidos de varias páginas web sobre SEO y marketing online. Entonces apenas sabía nada del tema, y tuve que procesar un gran volumen de información nueva en muy poco tiempo. Rápidamente, me surgieron otros proyectos relacionados con estas temáticas y empecé a definirme en los canales sociales como redactor especializado en marketing online y posicionamiento en buscadores. Reconozco mi ingenuidad por aquel entonces. Es ahora, tres años después, cuando me doy cuenta del grado de especialización que he alcanzado en estas materias. Antes creía (erróneamente) que era un redactor especializado; ahora, lo piensan mis clientes. Es un pequeño matiz, un punto de inflexión, que lo cambia todo.

En este artículo quiero meterme en la piel de los contratantes, y ayudarle a resolver las posibles dudas que alberguen a la hora de encontrar al profesional más adecuado. Y es que, por conversaciones con algunos de mis clientes, sé que decidir entre un redactor especializado en un campo concreto, o uno generalista, no es una elección tan evidente como podría parecer. Algunos ni siquiera se plantean el dilema, y solo tras varias decepciones comprenden que existen distintos perfiles de redactores.

¿Qué hace un redactor especializado y en qué se distingue de un redactor generalista?

Es muy habitual encargar a redactores generalistas que escriban sobre temas extremadamente técnicos que requieren conocimientos avanzados. Pero se da con frecuencia el caso contrario: que a un redactor especializado se le contraten paquetes de artículos u otros contenidos de temática variada, obligándole a abandonar su zona de confort (lo cual no siempre es malo, pero puede redundar en un servicio de mala calidad).

Antes de continuar, permíteme, para evitar equívocos, definir las dos grandes categorías en las que divido a los redactores a efectos de este post:

  • Redactores especializados son aquellos que por su formación, experiencia y/o investigaciones a título personal, conocen en profundidad un tema y pueden generar contenidos muy técnicos que quedan fuera del alcance de otro tipo de escritores. Un redactor experto en nutrición, por ejemplo, no tiene por qué ser nutricionista. Simplemente, está familiarizado con la disciplina, conoce las fuentes de información más fiables y es capaz de manejarse con los tecnicismos y el argot científico-técnico del gremio. Puede que haya recibido formación universitaria o reglada en su disciplina, pero no siempre es necesario. Un ejemplo muy claro de profesionales especializados son los redactores médicos, un gremio al que se le exigen ciertas garantías, por razones obvias (la calidad de la información puede repercutir directamente sobre la salud de las personas).
  • Redactores generalistas son quienes cubren un amplio abanico de temas sin poseer conocimientos específicos o técnicos en un área determinada.

Esta distinción es, obviamente, tipológica, y por tanto, ideal y artificiosa en cierto sentido. Lo más habitual es que los conocimientos del redactor generalista sean más profundos en unos campos que en otros, y que el redactor especializado sea capaz de escribir sobre algunos temas ajenos a su ámbito.

En mi caso, me he especializado en marketing digital, pero también me considero un redactor ‘todoterreno’, y de hecho, he escrito sobre temas de lo más variado. Pero sé que hay determinados ámbitos sobre los cuales no sería capaz de escribir, o adquirir los conocimientos necesarios me llevaría demasiado tiempo. Hace poco, por poner un ejemplo, me propusieron redactar una tesis doctoral perteneciente a una disciplina completamente ajena a mi formación. No es lo mismo hacer una corrección ortotipográfica o de estilo a una tesis doctoral, atendiendo a criterios estrictamente lingüísticos y comunicativos, que desarrollar un tema como lo haría un doctorando. Es necesario conocer las propias limitaciones; aceptar encargos por encima de sus posibilidades puede arruinar la reputación de un redactor.

¿Cómo elegir el perfil de redactor más adecuado para un proyecto?

Lo primero que debe hacer el interesado en contratar los servicios de un redactor es hacerse una idea general de la situación: familiarizarse con la forma de trabajar de los redactores, evaluar el grado de dificultad del tema, etc.

No pienses que un redactor, por el mero hecho de serlo, debe ser capaz de escribir sobre cualquier temática ‘porque ese es su trabajo’. Te propongo una batería de preguntas que deberías plantearte para saber si necesitas un redactor especializado o cualquier profesional de la comunicación puede afrontar el reto.

  1. ¿Es un tema de actualidad? Si la respuesta es afirmativa, es más probable que cualquier redactor esté familiarizado con las cuestiones que debe tratar.
  2. ¿Es abordable desde el sentido común o la cultura general, o está vinculado a una profesión o formación específica? Para responder a esta pregunta es preciso realizar un análisis objetivo. Si, como cliente, estás solicitando contenidos relacionados con tu actividad, debes “mirar las cosas desde fuera” para hacerte una idea objetiva del grado de dificultad que implica para legos. Si estás externalizando un servicio de generación de contenidos y no eres un experto, evalúa tus propios conocimientos e intuiciones sobre la materia. Un truco que puedes utilizar es investigar si existen estudios universitarios centrados en dicho ámbito. Otra cosa que puedes hacer es plantearte si se trata de cuestiones que puedan explicarse a un amigo conversando en una cafetería.
  3. ¿El target se corresponde con un público amplio o selecto? El grado de segmentación de la audiencia también puede arrojar pistas sobre la mayor o menor especialización que requieren los contenidos. Por norma general, los contenidos destinados al gran público son menos especializados que aquellos dirigidos a un segmento reducido de usuarios.
  4. ¿Existe suficiente información en Internet, o es preciso acudir a otras fuentes especializadas? Si la información en Internet, en bibliotecas, etc., escasea o es difícil de localizar, la labor de documentación se complica para el redactor generalista.
  5. ¿Cuál es la extensión de los textos requeridos? Este punto es muy importante. Un artículo de 500 palabras requiere menor profundidad que un reportaje de 1500, una guía o un manual técnico.

Podríamos seguir añadiendo puntos a la lista, pero creo que hemos cubierto las cuestiones más importantes.

Por último, me gustaría romper una lanza por los redactores generalistas: la mayoría son capaces de hacerse cargo de prácticamente cualquier tipo de temas. Ahora bien, cuando se trata de materias excepcionales que precisan de un redactor experto, creo que los consejos que hemos visto pueden ser de ayuda.

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