Mano dibuja a otra manoLos escritores negros, ghostwriters en Inglés, son aquellos que escriben por dinero y permanecen en el anonimato. Los redactores freelance  hacen exactamente lo mismo, pero su actividad, a diferencia de los primeros, no suele desempeñarse en el ámbito de la literatura, sino en contextos relacionados con el marketing, los negocios, la comunicación corporativa, etc. A ojos del gran público, tienen peor fama (o inspiran más compasión, según se mire) los escritores negros que los redactores freelance, debido al carácter presuntamente más “elevado” de su arte. La literatura es algo de orden superior, demasiado excelso como para soportar un fraude con el nombre de autor. Bien, esto es, evidentemente, discutible. Pero no quería entrar en ese tema.

Un señor o señora quiere escribir su libro de memorias; un ‘famosete’ ha viajado mucho, ha plantado un árbol, y ahora considera que es el momento de escribir un libro, en formato novela, por ejemplo. Todo es ponerse… Pero claro, escribir una autobiografía o una novela no es moco de pavo. Requiere técnica, instrucción, creatividad, persistencia y un largo etcétera de virtudes, innatas y aprendidas. No es problema. Ahí está el escritor negro para poner, cual adiestrado mercenario, su arte al servicio del cliente. Pues lo mismo sucede con un redactor freelance. Alguien quiere crear un blog para su campaña de marketing de contenidos o lanzar una página web para captar clientes, pero eso de escribir no es lo suyo. No hay por qué preocuparse. Aquí estamos los redactores freelance para ocuparnos de ello. En ocasiones, un redactor freelance puede ofrecer servicios como blogger (o bloguero, que suena más castizo) para escribir periódicamente en un blog corporativo, publicar posts con enlaces para Link Building en su bitácora personal,  o en un medio de comunicación donde se le paga, y en algunos de estos casos, se le permite firmar con su propio nombre. Sin embargo, si hablamos de copywriters profesionales, no es lo habitual. El redactor freelance escribe, por lo general, para que otros firmen sus textos. ¿Triste…? En absoluto. Al menos para mí.

He visto en varios foros de bloggers y gente que comienza a tratar de ganarse la vida, o al menos conseguir un dinero extra con la escritura, cierta displacencia ante el hecho de tener que entregar un texto para que lo firme otro. Un sentido trágico ante la desdichada condición del redactor freelance. Vale… no es para tanto. Uno debe practicar un poco de budismo zen, desprenderse de su ego, o estará condenado en este negocio. Personalmente, no me produce ningún sentimiento confrontado el hecho de que mis posts, por poner un ejemplo, vayan a ser publicados bajo firma del cliente. Más bien me siento satisfecho cuando percibo que mi trabajo gusta, y la recompensa económica es más que suficiente. Uno debe tener su espacio, ya sea un blog, un medio de comunicación donde escribir como colaborador, etc., en donde pueda publicar lo que quiera, cuando quiera y con su nombre de autor, su pseudónimo, avatar o lo que sea.  El redactor freelance no debería confundir estas dos esferas: la de su trabajo y la de sus proyectos personales. 

Pero aún podemos darle otra vuelta de tuerca a este tema, porque como en todo, siempre hay alguien dispuesto a sacar partido y beneficio de las debilidades humanas. Y es que algunos han aprendido a aprovechar la egolatría de aquellos (habitualmente jóvenes) con cierto don para escribir, y cierto anhelo de fama y reconocimiento social, y a cambio de ‘visibilidad’, les ponen a trabajar gratis o pagándoles auténticas miserias. ¿Triste…? En este caso, sí. Todos los que nos dedicamos a esto hemos escrito gratuitamente alguna vez, pero lo inteligente es hacerlo solo cuando forma parte de un proyecto personal propio, y no de otros. Esta situación llega a ser dramática para los redactores freelance, profesionales de la palabra, quienes a menudo no podemos competir con personas que no valoran su propio trabajo. Da que pensar, ¿verdad? El día que la ‘visibilidad’ sea comestible o intercambiable por bienes y servicios, yo mismo me ofreceré para este tipo de ’empleos’.

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