Suite101.net, la web colaborativa de publicación de artículos ha anunciado que ‘cerrará sus puertas’ a nuevos contenidos, manteniendo los artículos publicados hasta ahora y pagando los correspondientes ingresos por publicidad a los colaboradores.

suite101-plataforma-abandonadaEl cierre de Suite 101 no ha sido una sorpresa. Éramos muchos los colaboradores que intuíamos la clausura inminente del site. No obstante, desde Vancouver (centro de operaciones de la dirección de Suite) han hecho lo posible por despistar y engañar a sus escritores evitando, en la medida de lo posible, un escándalo. Así, con el pretexto de una reestructuración del portal, Suite 101 cerraba el área de colaboradores a nuevas publicaciones, dejando correr todo tipo de rumores en los grupos donde los redactores compartíamos información, esperando el momento idóneo para lanzar la noticia. Ese momento ha llegado y el cierre de Suite es oficial.

En Internet todo es rentabilizable, y el cuerpo incorrupto de Suite, formado por sus artículos publicados, todavía visibles, no podía ser una excepción. Desde Vancouver seguirán recibiendo los ingresos por publicidad, que compartirán con los autores, con el salomónico porcentaje de un 50%. Es una buena noticia para los redactores con más antigüedad y mayor ratio de participación, pero no nos engañemos: sin publicar contenido nuevo los artículos recibirán cada vez menos visitas, perdiéndose finalmente en el anchuroso y agitado mar de los resultados de búsqueda.

Suite 101, ‘vive rápido, muere joven, y deja un bonito cadáver’

Hace unos meses, coincidiendo con la apertura de este blog, publiqué un artículo sobre Suite 101 donde hablaba de la sanción que Google Panda impuso al portal en 2011. Con cada nueva actualización del algoritmo de Google, según la nueva política Panda y Penguin, las visitas y los ingresos por publicidad experimentaban un nuevo desplome. Tras cada nueva operación de ‘acoso y derribo’ por parte de Google, Suite se recuperaba tímidamente, pero no lograba alcanzar su status y su relevancia inicial.

Suite 101 nació en 2009, y murió en 2013. Allí tuve el placer de entrar en contacto con otros redactores, tanto en los foros de ayuda como a través de las lecturas de sus textos. Pese a las quejas en cuanto a la calidad de los contenidos que han llegado a proferir incluso algunos escritores afiliados a Suite, abundaban los artículos de calidad. No en vano podía uno encontrar en Suite 101 a escritores profesionales, periodistas desempleados, profesores universitarios, científicos, licenciados y graduados en todas las ramas de humanidades, y tantos otros escritores amateur que tampoco lo hacían nada mal. Gracias a todos ellos, Suite 101 será un bonito cadáver mientras aparezca en los resultados de búsqueda.

Confesiones de un redactor freelance

Como redactor autónomo me considero un emprendedor. Me trae sin cuidado si suena pretencioso, al fin y al cabo, y apelando a la certeza indubitable de las definiciones redundantes, ’emprendedor es quien emprende’, y eso es lo que llevo haciendo yo desde que decidí vivir de la escritura. A menudo, los emprendedores no somos objetivos con las posibilidades de éxito en alguno de los proyectos que emprendemos y confieso que algo parecido me ocurrió con Suite.

Es cierto que desde que me inscribí en Suite 101 hasta ahora he aprendido mucho de SEO (Search Engine Optimitzation), pero algunas cosas ya las sabía cuando empecé a escribir allí. Conocía, en concreto, el oscuro destino que le aguarda a las granjas de contenidos y los agregadores de noticias. No era consciente de que Suite 101 estaba considerado como granja de contenidos por Google, pero no tardé mucho en descubrirlo (es un tema polémico y algunos colaboradores todavía niegan esa realidad). Si bien rompía una lanza a favor de la calidad de los escritores de Suite 101, no es menos cierto que algunos otros cometían keyword stuffing, o abuso de palabras clave, lo cual tampoco es muy bien visto por Google, que considera esta práctica como propia del black hat SEO.

Poco después de escribir aquel post al que os remitía empecé a darme cuenta de que Suite 101 no tenía futuro. Es más, llegué a la conclusión de que mi pertenencia al portal podía incluso dañar mi imagen de redactor de contenidos que tiene la buena costumbre de cobrar por su trabajo. Cuando llegué a esta sensata conclusión dejé prácticamente de escribir. Estuve ponderando mis opciones: largarme con mis artículos o mantenerlos aceptando las retribuciones cada vez menores de los artículos. También comencé a idear un proyecto para colocar mis artículos si decidía finalmente marcharme de Suite.

Haciendo un poco de retrospectiva, me siento un poco ingenuo por haber permanecido tanto tiempo en Suite 101. He aprendido la lección y ahora sé que tengo que confiar más en mi instinto. Después de todo, siempre he criticado a las empresas que contrataban bloggers para que escribieran contenidos por precios muy irrisorios. En mi caso me justificaba porque escribía lo que me venía en gana, relacionado con la filosofía, la disciplina en la que me formé académicamente, etc. Me servía para resacirme y escribir sobre temas que me apasionaban de verdad, algo que un redactor freelance rara vez puede hacer atendiendo a los encargos de los diversos tipos de clientes. Pero la pura verdad es que lo que Suite 101 ofrecía a sus colaboradores eran migajas por contenidos que muchas veces eran de una calidad sobresaliente.

¿’Réquiem por un sueño’?

Si alguno de mis colegas de Suite 101 me está leyendo, quiero hacerles saber que hay otras formas de cumplir el sueño de ganarse uno la vida escribiendo. El cierre de este portal solo nos da una pista de qué tipo de sitios no nos servirán para rentabilizar nuestros textos.

Muchos colaboradores podrían crear un blog y postear los artículos que un día publicaron en Suite (siempre y cuando eliminen su cuenta en Suite 101, o Google consideraría cada uno de los textos como contenido duplicado) actualizados, y ofrecer espacios para publicidad, pero para que esto fuera rentable tendrían que estudiar la forma de lograr un buen posicionamiento en buscadores. Además, este modelo para rentabilizar texto escrito no suele funcionar para determinadas temáticas, y es mejor cuando todos los contenidos pertenecen a una misma disciplina. Otros colaboradores tienen material para editar uno o más e-books, y podrían venderlos en Amazon, por ejemplo. Conjugar ambos modelos es, quizá, la mejor idea: crear un blog, publicar mucho y posicionarlo en buscadores, para vender a través de él un e-book, un curso, etc.

A los más prolíficos y veteranos colaboradores quizá la nueva repartición del 50% de los beneficios le resulte incluso más rentable, porque Suite 101 nunca reveló que porcentaje de beneficios compartía con los autores. Pero con el tiempo, y sin crear contenido nuevo y actualizado, Suite dejará de aparecer en las búsquedas.

Existen muchos sites similares a Suite 101. Shvoong es un ejemplo. No mordáis el anzuelo. Escribir en estos sitios es una pérdida de tiempo.

 

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