Escribir un buen post requiere planificación; descubre un sencillo truco para organizar la estructura de un artículo.

Planificar la estructura de un postMuchos piensan que los escritores y redactores crean un texto, desde la primera hasta la última letra, en una especie de ejercicio de improvisación. Acompañados, eso sí, por la inspiración de las musas. ¡Nada más lejos de la verdad!

Efectivamente, con la proliferación y repetición de textos en Internet, uno descubre que muchos bloggers y redactores  trabajan así, del tirón, ¡a bocajarro! Sin preparar las fuentes de información, sin planificar la estructura del texto… En definitiva, sin un plan de acción.

Escribir es algo muy complejo. Al redactar un texto, movilizamos un gran número de habilidades congnitivas, prácticamente sin darnos cuenta. De alguien que escribe en un medio de comunicación, un blog o incluso en un correo electrónico, se espera coherencia y claridad. Cuando se cometen errores al redactar o estructurar un texto, el autor cae bajo la sospecha de no tener las ideas demasiado claras.

Con todo esto del nacimiento y crecimiento de la blogosfera, algunos tratan de disculpar su mala redacción, arguyendo que la forma no importa; que lo verdaderamente valioso es el contenido. Pero la verdad es otra: una noticia desestructurada nos hará desconfiar de la calidad de la información y de su objetividad. Un publirreportaje mal planteado perderá su efecto persuasivo. Y podríamos seguir poniendo ejemplos de efectos contraproducentes suscitados en el lector cuando se descuida la forma del texto.

Hay muchos trucos para organizar las ideas antes de sentarte a redactar un texto. Te cuento el mío. Si te funciona otro, adelante, ¡úsalo!

‘Dispositio’, una palabreja del latín que deberías conocer si eres redactor

La retórica, es decir, el arte del discurso, establece tres fases en la composición de un texto, según un canon establecido por Cicerón:

  • Inventio: es el momento de concebir el tema sobre el que tratará el discurso.
  • Dispositio: se corresponde con la preparación y planificación del texto.
  • Elocutio: es la ejecución estilística del texto, donde debe culminar el proceso de redacción.

Como habrás podido adivinar, el truco que te prometía pertenece a la fase de la dispositio. Eso sí, debo advertirte de que esta fase de preparación del artículo no se agota en la técnica que te voy a presentar. Este momento en la creación de un post se puede trabajar de muy diversas maneras. Además, a menudo se solapan unas fases con otras. Pero es importante distinguirlas conceptualmente. Espero exponer con más detalle estos tres puntos, inventio, dispositio y elocutio, en otro artículo.

¿Eres una persona de mente ‘extendida’?

Permíteme que dé un pequeño rodeo antes de revelar mi truquillo. En el año 1998, Andy Clarck y David Chalmers, dos filósofos de la mente, idearon un experimento mental muy sencillo de entender. Imaginemos que Otto e Inga son dos personas que quieren acudir (por separado) a una exposición en el Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York. Inga está en pleno uso de sus facultades mentales, y recuerda que el MOMA está en la calle 53. Otto, sin embargo, padece Alzheimer, y tiene problemas para recordar algo como la dirección del museo. Pero Otto lleva consigo un cuaderno donde anota todo aquello que puede olvidar, como en este caso, la dirección del MOMA. Inga utiliza su memoria biológica, mientras que Otto se sirve de un elemento exterior: su cuaderno.

Este experimento mental pretendía ilustrar lo que Clarck y Chalmers denominan ‘la teoría de la mente extendida’. ¿Su tesis? Que los estados congnitivos no tenían por qué quedarse atrapados en nuestro cerebro, sino que podían incluir elementos del exterior, como el blog de notas de Otto, o el ordenador portátil desde el que escribo este post. Pues esa teoría tan sencilla lleva, desde entonces, discutiéndose en el campo de la ciencia cognitiva.

¡No te preocupes! No voy a soltarte otra parrafada hablando sobre los pormenores de este debate científico. Todo esto guarda relación con el truco que te quiero mostrar. Concédeme solo un momento para que me explique.

Ahora puedo introducir mi hipótesis: cuando escribimos un texto, somos más Otto que Inga, a no ser que dispongamos de un método. Especialmente, cuando se trata de redactores con poca experiencia, o personas que se ven obligadas a desempeñar labores de redacción sin ser expertos en comunicación. Y no porque sus facultades mentales estén dañadas por una grave enfermedad, como en el caso de Otto; sino porque, como decía, escribir es una labor compleja. Nuestra memoria es limitada, y nuestra imaginación, también.

El caso es que, si Clarck y Chalmers estaban en lo cierto, para estructurar un artículo podríamos servirnos de algún objeto, algo exterior en lo que podríamos apoyarnos… ¿Sabes ya por dónde voy?

Pizarra, te presento a mis lectores…

¡Exacto! Mi truco consiste en utilizar una pizarra para ordenar mis ideas. Quizá estés pensando: ‘¿En serio?, ¡¿todo ese rollo de la dispositio, Otto y la ciencia cognitiva para hablarnos de una pizarra?! Pues sí 🙂

Utilizar una pizarra te puede ayudar a estructurar un texto

Esta tabla estilo whiteboard, que compré en un bazar chino por un puñado de céntimos, es ya una extensión de mi mente. Un accesorio sobre el que me apoyo para diseñar la estructura de un artículo antes de sentarme a redactarlo. En ella puedes observar todo el contenido de este artículo, pero esquematizado. Otros utilizan un cuaderno, como el bueno de Otto, o incluso posits, ¡no importa!

Quizá hayas utilizado eventualmente una pizarra, una libreta o un tablón con chinchetas para hacerte esquemas. Pero ¿lo haces por sistema? Yo sí; Es cierto que, con la experiencia, uno aprende a realizar, “de cabeza”, toda la fase de planificación, con buenos resultados. Pese a ello, y basándome en mi experiencia, puedo decir que elaborando esquemas empleo hasta 1/3 menos del tiempo que tardo en escribir un artículo cuando me salto este paso.

Utilizar una pizarra o cualquier otro objeto donde puedas tomar notas, esbozar mapas conceptuales o elaborar diagramas de flujo, no es ninguna tontería.  Puedes servirte para todas estas cosas:

  • Obtener una perspectiva visual de la estructura de la información. Así es más sencillo jerarquizar los puntos que deseas tratar, detectar carencias, etc.
  • Superar el bloqueo del escritor, o el miedo a la página en blanco. Una vez dispones de la estructura (dispositio) te será mucho más sencillo poner tus ideas por escrito (elocutio).
  • Evitar olvidos. ¿Te ha sucedido alguna vez? Te habías propuesto incluir un punto o apartado en tu texto. Pero lo olvidas, y cuando te acuerdas ya lo has publicado en tu blog (o peor aún, lo has vendido ya a tu cliente, si eres redactor).
  • Centrarte en el tema. Perder el hilo, prestar demasiada atención a temas superfluos… Andarse por las ramas, excepto cuando se hace adrede, como yo en este artículo 😉 , son errores muy comunes entre los redactores amateur.

 

Si lo piensas detenidamente, la pizarra es lo más irrelevante en este artículo. Lo que quiero es transmitirte la importancia de organizar las ideas. Que le dediques tiempo al texto, y no te lances a redactar sin rumbo, cual navío a la deriva.

Y tú, ¿empleas otros trucos para organizar la estructura de un artículo? ¡Compártelo dejando un comentario!

 

Bibliografía: 

-Luisa Isabel Rodríguez Bello, “Ética argumentativa en Aristóteles”, Revista Digital Universitaria, Universidad Nacional Autónoma de México, Vol. 6, núm. 3, (2005).

-Andy Clarck y David J. Chalmers: “La mente extendida” (Traducción por Eva Aladro).

Imágenes:

-Principal: por tiramisustudio, en FreeDigitalPhotos.

-Secundaria: libre de derechos.

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